Ya puede aparecerse la Luna.
Ya puede meterse el Sol,
o dejar el viento de soplar y perderse entre las nubes.
También podrían las estrellas dejar de brillar;
entonces perdería la cordura.
Ahora o luego sentiría un escalofrío,
moriría de miedo:
oráculo del tiempo.
Paréntesis en tu boca,
atardecer de tus ojos,
romance y
angustia.
Todo me parece poco:
ósculo y diamante,
dromedario en el desván,
amante al alba.
La vida es surrealista,
ante todo, anarquista.
Viento en la cara,
infinito mareo,
dormida y despierta ya sólo sueño:
ayer es presente y futuro que quiero.
Prepararse para el cambio
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Liébano Sáenz Era algo que se veía venir: una segunda presidencia de Trump
no será igual a la primera. Pensar que volveríamos a enfrentar una amenaza
menor...
Hace 4 días.