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jueves, febrero 10, 2011

Paréntesis feliz

Antes de continuar con la historia sobre mi redacción frustrada tengo que hacer un par de aclaraciones. Ni es todo gris y aburrido, ni estoy en un hoyo que me asfixia y provoca gritos ahogados. (Me refiero al tema de haber abandonado el trabajo de mis sueños. Punto.)

Lo cierto es que de un tiempo para acá mi vida dió un giro de 360 grados y ahora soy feliz, no es que no lo fuera antes, pero mis maneras de expresarlo estaban bastante limitadas y como que me faltaba algo (aquí entre nos lo que realmente me faltaba era alguien...).

Desde finales del 2007 nos conocimos, lo enamoré (jaja), y me conquistó. Hizo que me convirtiera en una trotamundos para buscar sus pasos; y un buen día, en un rinconcito de un color especial, de aroma a incienso y azahar por el despertar de la primavera, en la ciudad donde se encuentra la catedral gótica más grande del mundo (no, no fue en París, sino en Sevilla), ahí, me declaró su amor eterno.

Los ojos se me pusieron cuadrados (...), hum.., no, redondos como platos, ¿y blancos?, más bien creo que adquirieron un brillo a diamante (ok, ok, ok, un brillo a diamanteS) y..., bueno, luego se empañaron de felicidad mientras mi boca atropellaba mis pensamientos por la sorpresa: Sí... Quiero.

Y como el tiempo pasa inexorablemente y los preparativos son unos y otros, ayer compré (bueno, realmente lo compró él...) un traje precioso con el que le volveré a decir lo mismo pero frente a un montón de gente (¡ay!, ¡qué nervios!)

Duppion. Seda. Marfil. Claro.

¡ESTOY FELIZ!


domingo, julio 29, 2007

Me dijiste que no existía para ti…

"El beso", Rodin.

Lo escribió hace tiempo "alguien" que conozco mientras pensaba en la persona que más había querido en toda su vida. Lo copio y ella lo sabe. Todavía no se casa, pero -al parecer- está por hacerlo...

Me dijiste que no existía para ti… Increíble pero me dolió. Tu sí existes para mi, nunca dejaste de existir. El otro día me entraron unas ganas locas de verte. Pensé en ti, quería platicar contigo.

Estás al límite de tu oportunidad dentro de lo “lícitamente correcto”…¿Por qué nunca lo has intentado? No sé si agradecértelo o reprochártelo. No sé si ha sido para hacérmelo más fácil, por respeto y amor, o por simple cobardía.

No sé si son días o meses, pero tu tiempo está por terminar. Y ni siquiera te apareces para decirnos adiós. El último quizá, o el primero en realidad.

Es triste la despedida. El fuerte abrazo entre tus brazos y el tierno beso que me dabas me persiguen como fantasmas; el tiempo no logrará nunca borrar su imagen. Todavía te siento detrás de mi susurrándome al oído palabras que nunca escuché.

Tus brazos rodeando mi cintura, juntos tu y yo. Ni el aire se interponía entre nosotros. Tu beso en mi cuello… y todo se esfumó.

Lo quise yo. Lo decidí yo. Pero tu lo secundaste, tu lo permitiste. No me pusiste un alto y te extrañé.

Te dejé. Pensé y pienso que era y es lo mejor.

Nací para volar con otras alas, con otros sueños, con otros horizontes. Mi amor va más allá de ti; está en otro y sólo en él se sacia.

Aún así tengo la espinilla clavada de que no te quedaste nada contento. Sentí que tu amor se transformaba en odio y en desprecio. ¡Perdóname si te hice daño!