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lunes, enero 14, 2008

Crónica de un viaje al Azteca



No preguntes cómo empezó todo. El chiste es que me encontraba con la tarea de llegar al Estadio Azteca y esto implicaba -en mi caso- hacer toda una excursión del norte de la Ciudad al sur; sí, mi querido sur hace unos dos meses abandonado...

Y como Rojo ya no está conmigo el viaje sería diferente. Esta vez no me sentaría como de costumbre, no pondría el CD de rock que me grabó mi hermano adolescente, ni en los momentos de asfixia prendería el aire acondicionado.

Me di a la tarea de superar todos los obstáculos (jaja). Primero caminé a la estación de camiones más cercana, esa micro me dejó justo a la mitad del camino (por Palmas para los que conocen el DF), después tomé otro que me dejó en Tlalpan (por cierto que aproveché el camino para leer una parte de las Confesiones de san Agustín...), y luego otro camión que me dejó no sé exactamente en qué parte del Estadio Azteca.

¡Qué pesadilla! Todo sucio (¡wlak!) Pero valió la pena. Llegué justo en el momento en que estos "artistas callejeros" se inspiran. Y estaban allí, pintando sus bocetos (arriba les dejo algunas fotos que saqué).

Todo comenzó por un concurso que se le ocurrió hacer a la SSPDF (o sease la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal). Pues esta Secretaría de nombre "pomposo" tiene una dependencia llamada: Unidad Antigraffiti..., y esta Unidad es la que organizó el "1er mega concurso de graffiti". ¡Pues vaya forma de sacarle los datos a todos los grafiteros!, nombre, dirección, mail, todos datos indispensables para poder participar en un concurso patrocinado por Comex.

Caminando me topé con Erik y toda su familia. Este "artista callejero" no llegó solo al recinto de Santa Úrsula -como es comúnmente conocido el Estadio-, iba acompañado de toda la familia. ¡Hasta la abuela estaba con ellos!

Y llegó el momento en que la "prudencia" me aconsejó abandonar el lugar y a mi querido acompañante que nada más llegar comenzó a hacerme la plática y no se separaba de mi como si en realidad hubiéramos llegado juntos (ja!, en fin...)

El camino de regreso fue otra excursión...