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Yo la quise, -la quiero-, la vi sonreír, nunca llorar, pero imagine que bien podría hacerlo. Seguramente sola y por las noches se tragó las lagrimas. Una madre fuerte y generosa. Querida por muchos, querida por mi.
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Le pido un beso ahora y le lloro los días que no le ví, los besos que me guarde, la visita que en planes se quedo y las gracias que siempre quise darle en persona y no me atreví.