La semana pasada fue algo caótica. Más de un día al levantarme me parcaté de la cruda realidad: NO CAR! Y como any way tenía que ir a trabajar me puse el "dsifráz" y adelante. Cero tacones, unos buenos zapatos de piso (de los que ya me enamoré), un iPod con buena música y algo que leer.
Y como un amigo dice que "por buen humor no paramos" puedo decir que hasta los disfruté. ¿Recuerdan que describía al "chofer colectivo"? ¡Ja!, pues yo tuve uno..., y también la falta de espacio vital..., y el baño sauna (¡wlak!)..., y el miedito inevitable que a veces ataca... Eso sí, aproveché para leer y dormir.
Uno de esos días me pasó algo insólito. Les juro que a la fecha no lo creo. Me subí al bus, sin saber bien a bien por donde se iba, pero llegaba casi hasta mi casa -no lo podía creer, y en mi casa tampoco me creyeron...- Total, me subí y en eso veo entrar a "cuatro changos horribles" --¡Qué horror!; no, no juzgues a las personas por su apariencia..., ok, dont´worry...
Y luego entró un "niño monón" --Este anda perdido... Primero se sentó lejos de mi y luego junto a mi... --Al menos nadie más se sentará junto a mi, je!
Y después de más de una hora de estar juntos les prometo que no cruzamos palabra. Yo hablé por el cel con una amiga, luego recé el rosario, luego dormí, y después intenté leer un libro sobre comunicación no verbal (da para mucho, ¿verdad?)
Total que cuando estaba por bajarme le dije que si me dejaba pasar. Se levanto cual caballero de esos que escasean... --Gracias --De nada "fulanita" (yo cara de y este cómo sabe mi nombre) --Asi te llamas, ¿no es así? --¿Cómo sabes? --Lo leo en tus ojos (jajajaja, un sentimiento entre risa, miedo e incertidumbre se apoderó de mi) Me bajé y no lo he vuelto a ver y tampoco crean que tengo ganas de topármelo otra vez...
¿Quién habrá sido?, ¿lo conocía?, ¿cómo supo mi nombre?, ¿un ángel?, ¿un diablillo?, ¿un loco? Who knows...?
Y como un amigo dice que "por buen humor no paramos" puedo decir que hasta los disfruté. ¿Recuerdan que describía al "chofer colectivo"? ¡Ja!, pues yo tuve uno..., y también la falta de espacio vital..., y el baño sauna (¡wlak!)..., y el miedito inevitable que a veces ataca... Eso sí, aproveché para leer y dormir.
Uno de esos días me pasó algo insólito. Les juro que a la fecha no lo creo. Me subí al bus, sin saber bien a bien por donde se iba, pero llegaba casi hasta mi casa -no lo podía creer, y en mi casa tampoco me creyeron...- Total, me subí y en eso veo entrar a "cuatro changos horribles" --¡Qué horror!; no, no juzgues a las personas por su apariencia..., ok, dont´worry...
Y luego entró un "niño monón" --Este anda perdido... Primero se sentó lejos de mi y luego junto a mi... --Al menos nadie más se sentará junto a mi, je!
Y después de más de una hora de estar juntos les prometo que no cruzamos palabra. Yo hablé por el cel con una amiga, luego recé el rosario, luego dormí, y después intenté leer un libro sobre comunicación no verbal (da para mucho, ¿verdad?)
Total que cuando estaba por bajarme le dije que si me dejaba pasar. Se levanto cual caballero de esos que escasean... --Gracias --De nada "fulanita" (yo cara de y este cómo sabe mi nombre) --Asi te llamas, ¿no es así? --¿Cómo sabes? --Lo leo en tus ojos (jajajaja, un sentimiento entre risa, miedo e incertidumbre se apoderó de mi) Me bajé y no lo he vuelto a ver y tampoco crean que tengo ganas de topármelo otra vez...
¿Quién habrá sido?, ¿lo conocía?, ¿cómo supo mi nombre?, ¿un ángel?, ¿un diablillo?, ¿un loco? Who knows...?