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miércoles, abril 09, 2008

Iván Pedrero

Cuando leí esta Crónica de Iván, como la titula su autora, me pareció simpático que algo asi pudiera ocurrir. Yo no me lo creo, pero estoy segura que ella responderá a cualquier pregunta.

ps Me acordé de Rolando Pedrozo (chiste local)

Crónica de Iván
Por: Eva María Ponce Torres

A simple vista mi familia podría verse como cualquier otra: papá, mamá, hermanos... muchos hermanos. Pero si se fijan verán que no es común, pues además de nosotros nueve, cuatro cuñados, siete sobrinos, un fantasma, dos angelitos, un gato, dos perros, dos o tres eternos visitantes, algunos vecinos y los consabidos novios y amigos, tenemos a Iván.

¿Y quién es Iván?... Pues no sé, no lo conozco y nadie que yo sepa sabe quién es. No sabemos su edad, tamaño, complexión, color, ni su dirección. Sólo sabemos que se llama Iván... Iván Pedrero.

Llegó a casa a través del teléfono y aquí se ha quedado a comer y a vivir desde hace 15 años.

Todo comenzó con una simple llamada telefónica: "Bueno, ¿está Iván?" Y no, claro que no estaba... pero desde ese momento se quedó y se convirtió en alguien más de la casa.

Las primeras veces que llamaban preguntando por él contestamos con tranquilidad y educación. Pero después de tres meses de telefonemas diarios, todos realizados durante la hora de la comida, acabamos fastidiados y enojados.

-Bueno, ¿está Iván?
-¡No, aquí no es! ¡Dígale a Iván que si no quiere hablar con alguien que no dé éste teléfono!
Y colgábamos furiosos.

Pero como suele suceder en una familia grande (tal vez en las chicas también, pero eso no lo sé con precisión), nunca falta algún ingenioso o algún comediante.

Por eso a los ocho o diez meses de aquella primera llamada, cada vez que alguien preguntaba por él, nosotros respondíamos con frases como: "no está, se fue a jugar tenis con Stefan o con John (Edberg y McEnroe)" -en aquellos tiempos de Lendl, claro- o "No, pero díganle que tenemos varios recados para él, que se comunique con nosotros, al fin que ya sabe nuestro número telefónico", o solicitábamos "Aquí no vive pero cuando lo veas dile que venga por su recibo telefónico".

Cada año que pasa, con cada telefonema que llega Iván consolida su presencia en esta familia. Pero no crean, aunque nunca lo hallamos visto o escuchado su voz, crremos tener una idea muy precisa de cómo es.

Sabemos que es joven por las miles de llamadas de muchachos (hombres y mujeres) que lo buscan; creemos que debe ser muy guapo o al menos atractivo, porque la mayoría de las veces son chicas las que le llaman.

También suponemos que es de clase acomodada, por los recados que dejan sus amigos: "Dígale que lo espero en el club", "llamaba para ver si va con nosotros a la disco fulanita", o simplemente "quería saber si ya regresó de Miami"".

Por lo demás, no sabemos más.

Pero a pesar de que en los últimos 15 años siempre ha estado con nosotros a la hora de la comida, y ocasionalmente también por las tardes, la identidad de Iván Pedrero siempre será un misterio.

Siempre... a menos que un día a la mitad de un bocado, el teléfono suene y en lugar del ya tan conocido "Bueno, ¿está Iván?" oigamos la voz de un hombre joven diciendo:

- ¿Bueno?, ¡hola, habla Iván Pedrero!

viernes, septiembre 07, 2007

Dualidad


Laura Patricia tiene dos nombres porque es dos mujeres en una. A la primera la conocí por carta, a la segunda la descubrí navegando por Internet. Una divaga en su pasarela de ideas, la otra trabaja hasta que el sueño la vence. Una escribe poesía, la otra toma fotos. Una de ellas reza el rosario mientras viaja en microbús, y la otra hace labor social en comunidades marginadas. Una me da la impresión de quiere ser beata, la otra me regaña cada vez que lo digo. Una escucha en el Ipod las canciones antiguas que la otra grabó. Alguna vez una de ellas se enojó porque le dije que tenía el alma de una viejita, pero la otra se río asintiendo con la cabeza. Ambas se duelen de la injusticia, se cuestionan los porqués del mundo y sueñan con cambiarlo, pero cada una de distinta manera. Una se estremece con las esculturas de Javier Marín, pero la otra es fanática de Harry Potter. Una se desespera con facilidad, la otra es de curiosidad paciente. Una recorre largas brechas en bicicleta, mientras la otra nada en un cenote. A una le gusta demostrar las cosas "de una manera tangible", y cuando la otra no puede hacerlo simplemente le vale madres. Son dos mujeres distintas pero en ellas no hay contradicción. Son tan distintas que es difícil imaginarlas juntas, y sin embargo no se separan un solo instante. Se complementan y se acompañan, sin una no existiría la otra. Si a una le da comezón, la otra se rasca. Si una está triste, la otra es quien llora. Si la otra tiene hambre, la una prepara palomitas de maíz al vejo estilo. Eso sí: seguramente cuando una se case la otra no derramará una sola lágrima. A ninguna de las dos las he visto en mi vida, pero las conozco. Laura dice que esto loco y que todo esto es una mentira. Patricia está de acuerdo.

El texto no es mío. Lo escribió M y me pareció bastante simpático. Claro que hay cosas reales, otras no tanto y algunas más definitivamente rayan en la fantasía. Escribe bien, ¿no? No por nada tuve que decirle que me enseñe...


Tu sigue escribiendo y yo seguiré leyendo. Dime cómo aprendiste, me encantaría lograr lo que tu haces con cinco vocales y unas cuantas consonantes. Lo digo en serio. Cada palabra está en su sitio y todas en conjunto lograran un efecto increíble. Te envuelven , te atrapan y no te dejan ir hasta que llega el punto final; apenas te dejan respirar en cada coma pero te atraen hacia ellas y no hay forma de escapar. Es fascinante y aterrador este mundo de las letras. ¡Enséñame!


Y nunca lo he visto. Sólo lo leo.


sábado, septiembre 01, 2007

experiencias de una "micro"

La semana pasada fue algo caótica. Más de un día al levantarme me parcaté de la cruda realidad: NO CAR! Y como any way tenía que ir a trabajar me puse el "dsifráz" y adelante. Cero tacones, unos buenos zapatos de piso (de los que ya me enamoré), un iPod con buena música y algo que leer.

Y como un amigo dice que "por buen humor no paramos" puedo decir que hasta los disfruté. ¿Recuerdan que describía al "chofer colectivo"? ¡Ja!, pues yo tuve uno..., y también la falta de espacio vital..., y el baño sauna (¡wlak!)..., y el miedito inevitable que a veces ataca... Eso sí, aproveché para leer y dormir.

Uno de esos días me pasó algo insólito. Les juro que a la fecha no lo creo. Me subí al bus, sin saber bien a bien por donde se iba, pero llegaba casi hasta mi casa -no lo podía creer, y en mi casa tampoco me creyeron...- Total, me subí y en eso veo entrar a "cuatro changos horribles" --¡Qué horror!; no, no juzgues a las personas por su apariencia..., ok, dont´worry...

Y luego entró un "niño monón" --Este anda perdido... Primero se sentó lejos de mi y luego junto a mi... --Al menos nadie más se sentará junto a mi, je!

Y después de más de una hora de estar juntos les prometo que no cruzamos palabra. Yo hablé por el cel con una amiga, luego recé el rosario, luego dormí, y después intenté leer un libro sobre comunicación no verbal (da para mucho, ¿verdad?)

Total que cuando estaba por bajarme le dije que si me dejaba pasar. Se levanto cual caballero de esos que escasean... --Gracias --De nada "fulanita" (yo cara de y este cómo sabe mi nombre) --Asi te llamas, ¿no es así? --¿Cómo sabes? --Lo leo en tus ojos (jajajaja, un sentimiento entre risa, miedo e incertidumbre se apoderó de mi) Me bajé y no lo he vuelto a ver y tampoco crean que tengo ganas de topármelo otra vez...

¿Quién habrá sido?, ¿lo conocía?, ¿cómo supo mi nombre?, ¿un ángel?, ¿un diablillo?, ¿un loco? Who knows...?