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sábado, octubre 13, 2007

Distancia

Lo diré sin pena: me gusta la poesía. Disfruto leyéndola, me imagino diciéndosela a alguien más y me encanta cuando alguien la dice por mi. ¿Seré cursi? No lo se. Pero con la poesía pasa lo mismo que con la música y la pintura. Es una expresión artística que esconde mucho más de lo que simple y llanamente se lee. Es como decir te amo con alguna de las estaciones de Vivaldi, o estoy confundida con alguno de los cuadros de Remedios Varo. Así es la poesía. Y lo mejor de todo es que como lo demás no requiere explicaciones pues si se trata de explicar pierde en mucho su sentido, profundidad y espontaneidad.

Alguna vez escribí sobre Ernestina de Champourcin (bueno, la verdad fueron como dos renglones.., ja!) Pues hoy encontré un poema que iba a enviar a una sola persona pero luego se me hizo muy egoista no compartirlo.

Lo posteo y espero lo disfruten. A mi me encantó.

Estás ahí, señor
y no puedo acercarme...
sé que estás y sé que eres...
tu presencia me invade irresistiblemente
y tengo que escaparme,
desoír tu llamada...
oscurecer tu imagen,
cuando mi ser entero
sólo quiere entregarse.
Perdóname si huyo,
si me niego a mirarte.

¡Estás ahí, señor,
y no puedo acercarme!

Tú me quieres así:
despojada de todo,
sin lo mío y sin ti...
obstinada en buscarte
y teniendo que huir
de tu sombra y de tu huella.
Si me arrancas de mi,
no me niegues la gracia
de poderte seguir.



jueves, agosto 30, 2007

Se llamaba Ernestina...

Sigo reordenando papeles y ese tipo de cosas. Y luego no se ni cómo llegó a mis manos un librito de esta autora... Tengo aquí un poema de Ernestina de Champourcin, una poeta española de la generación del ´27. Lo copio:

"No se ni cómo me llamo...
Tu lo sabes, señor.
Tu conoces el nombre
que hay en tu corazón
y es solamente mío;
el nombre que tu amor
me dará para siempre
si respondo a tu voz.
Pronuncia esa palabra
de júbilo o dolor...
¡Llámame por el nombre
que me diste, señor!"

Bonito, ¿no es verdad? Encontré que murió olvidada en Madrid en 1999 y que pasó una temporada de su vida en México... (María, todavía puedes ser poeta... jeje)