En 1893 un "Bohemio de Cristiania" gritó. Alzó tan alto la voz que hoy nos sigue llegando su eco, eco, eco, eco, eco, eco...
Hay que saber escuchar, poner atención y casi siempre se descubrirá algo. Hoy mientras lo veía me gritó:
"NO SE PUEDE DAR LA ESPALDA A LA VERDAD, DEJAR DE ANUNCIARLA, ESCONDERLA, AUNQUE SE TRATE DE UNA VERDAD DIFÍCIL, CUYA REVELACIÓN LLEVE CONSIGO UN GRAN DOLOR"
Me decidí en ese instante a verla de frente y nunca más darle la espalda. No puedo cerrar lo ojos, tampoco taparme los oídos. Su grito es tan penetrante que de él no puedo escapar.
La foto se la debo a la genial idea de M. (aunque él no lo sepa), la frase a ¡Levantaos!¡Vamos! que leí hace tiempo.






