
A veces creo que tengo una vocación de fotoperiodista frustrada. Voy por las calles de la Ciudad imaginando ángulos: rostros que expresan tristeza, nostalgia, euforia; pequeños detalles o grandes escenarios. Mis favoritas son las historias "urbanas", que permiten respirar la vida de la gente, el ir y venir diario, con dirección o sin ella.
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Me gustaría dedicarme a viajar sólo para escribir y sacar fotografías, quiero contar historias, escuchar a la gente, capturar momentos únicos y pretender que logro acortar un poco las distancias.
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Este año definitivamente conseguiré una cámara que será mi fiel compañera -libreta y lapicero ya los tengo-, luego, he de organizarme un poco, aunque he de confesar que soy adicta a la improvisación. Esa es mi verdadera enfermedad crónica, progresiva e incurable.