Mostrando las entradas con la etiqueta debate21. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta debate21. Mostrar todas las entradas

domingo, mayo 27, 2007

Sin ropa y sin prejuicios

Lo escribí para una clase. Aprovecho para ponerlo aquí. A ver qué les parece.

Berelson –investigador de la Universidad de Columbia- decía allá por el año de 1950, cuando apenas se daban los primeros brotes de estudio de efectos de medios, que: “Algunos tipos de comunicación en determinados temas, presentados a la atención de algunos tipos de gentes bajo cierto tipo de condiciones, producen cierto tipo de efectos”[1] .

Y es verdad “The People´s Choice” como llamaron su teoría él y Lazarsfeld. Aquí es muy importante –me parece- destacar algunas palabras clave: comunicación, temas, gentes, condiciones y efectos. Es decir qué tipo de comunicación se da, a qué tipo de personas, y qué temas -muchas veces ya latentes de tiempo atrás- y qué condiciones hay para que se reciba esa comunicación y se den esos efectos.

La gente elige frente a determinadas opciones que propone o le son presentadas. Y esa elecciones no quedan indiferentes, si hay presencia de medios (quién las difunda), impactan de un modo u otro en la opinión pública.

Como decía Moscovici en 1985, estamos sufriendo una “masificación de la sociedad”; es decir, el hecho de ver cómo esas elecciones individuales de individuos más o menos civilizados “…pueden transformarse en multitudes coléricas o manifestaciones entusiastas”[2]. Así las personas en grandes grupos pueden manifestarse como público o como multitud.

Según LeBon las causas de la conducta de la multitud son: “Primera, el anonimato consistente en formar parte de una multitud relaja las limitaciones civilizadas sobre los instintos básicos de las personas. Segunda, las emociones y las acciones se extienden rápidamente por imitación espontánea y contagio. Tercera, y más importante, la personalidad consciente se desvanece bajo la influencia de una multitud, y el individuo queda sujeto a la persuasión y a la sugestión inconsciente, es decir, queda esencialmente hipnotizado por la voluntad colectiva de la multitud”[3]. O sea que en una multitud hay principalmente anonimato, contagio y pérdida de la personalidad consciente. ¿No es así?

Pensemos por unos momentos en los hechos ocurridos en la Ciudad de México la primera semana de mayo de este 2007.

El domingo 6 de mayo a las 4:00 de la madrugada miles de hombres y mujeres se reunieron en la plancha del Zócalo para ser fotografiados completamente desnudos. Los participantes se desvisten voluntariamente y reciben a cambio una fotografía firmada por el "artista".

Para poder participar tenían que estar registrados, ser mayores de edad y estar de acuerdo con las condiciones: quitarse toda la ropa, ser fotografiados y filmados, además de saber que la prensa estaría presente (con todas las consecuencias que esto tiene...), y saber que en septiembre habrá una exposición del evento en el MUCA (Museo Universitario de Ciencias y Artes de la UNAM).

Spencer Tunick desde 1992 comenzó a hacer instalaciones -un género del arte contemporáneo que trata de utilizar un espacio abierto y galerías de arte como escenarios-. La diferencia es que sus instalaciones siempre las hace con cuerpos desnudos. Y la gente asiste. Aquí la pregunta que me parece interesante es: ¿Por qué?

¿Qué es lo que sucede para que un individuo que normalmente usa ropas de mayor o menor calidad para cubrirse del frío, ir a trabajar o “estar a la moda”, para que un buen día decida quitarse absolutamente toda la ropa frente a miles de desconocidos y ser fotografiado?

Es una de esas formas deshinibitorias que se traduce en un “desplazamiento de la responsabilidad”[4]. ¿Qué pasa? Que al ser muchos y “entrar” a ese círculo del anonimato se relajan las costumbres morales. ¿Por qué si alguien decide caminar desnudo por las calles se toma como agresión a los demás y es sancionado?, ¿por qué si son muchos no se sanciona y hasta se aplaude? Porque se relajan las costumbres y se diluye la responsabilidad.

Así las cosas me parece un tema interesante para profundizar en este fenómeno de comunicación de masas que al parecer “libera” a las personas de ciertos “prejuicios” morales y las deja expresarse “espontáneamente” entre muchos individuos sin nombre, no porque no lo tengan sino porque esa personalidad individual desaparece para ser un todo homogéneo que no responde por si mismo pero que se mueve como si fuera un todo. Algo así como “la personalidad de la una multitud anónima”.

Y para terminar he de decir que la diferencia radical entre público y masa se encuentra en que la segunda se une emocionalmente y el primero de una manera más intelectual.

“Entrar en una multitud requiere únicamente la capacidad de sentir y empatizar, mientras que unirse al público requiere también la capacidad de pensar y razonar con otros”[5] .

Con el deseo de que esto sirva para adentrarnos en un diálogo sobre este tema y otros tantos más.

-------------
[1] ORTIZ GARZA, Dr. José Luis; Efectos Sociales de los Medios de Comunicación, Universidad Panamericana, enero-mayo 2005.
[2]
Cfr. PRICE, Vincent; La opinión pública, Paidos, España, 1994, p. 42
[3]
Ibidem. p. 43
[4]
Op cit. ORTIZ GARZA
[5]
Op cit. PRICE p. 44


sábado, mayo 19, 2007

¿Ver?, todos ven. ¿Mirar?, sólo algunos.

Esto lo escribí para debate21. Es una nueva experiencia.


Me senté frente a Patcha y las teclas comenzaron a sonar dentro de mi cabeza. Así pasa cuando las letras del abedecedario se ponen a danzar y forman sílabas estupendas que al teclear logran constituirse en frases y palabras más o menos atinadas pero que en definitiva son IDEAS.

Y de eso se trata ahora. De comenzar a escribir algo que bien a bien no descubro (ya el pasar de los días lo dirá). Lo que sí, es que para aguzar el sentido del tener algo qué decir hay que mirar, mirar, mirar… Aquí recuerdo algo que leí hace tiempo en el Hobbit: “No hay nada como mirar, si queréis encontrar algo (…) Cierto que casi siempre se encuentra algo, si se mira, pero no siempre es lo que uno busca”

Así las cosas supongo que buscaré y encontraré. ¿Qué?, no lo sé. Ya un amigo lo decía, que mirar y ver son cosas distintas. ¿Ver?, todos ven. ¿Mirar?, sólo algunos. El que es capaz de mirar va mucho más allá, se fija en el rostro de la gente, encuentra el detalle que otros pasan de largo, se vuelve sensible frente a lo sencillo y cotidiano de la vida. Se la pasa muy bien o se la pasa muy mal, porque sufre con el dolor de los demás…

Y a todo esto espero poco a poco escribir sobre lo que sea -con esto no quiero decir “cualquier cosa” sino una patzarella de ideas (como el título de esta columna)- para contarles algo de lo que pasa por acá o por allá. Quiero hablarles de México, de su cultura, de su gente y un poco más…

Segura de que la cultura y las relaciones se fortalecen con el diálogo les doy las gracias a los editores de debate21 por invitarme a este espacio de debate y opinión.